A simple vista, te puede parecer que traducción e interpretación son lo mismo. De hecho, numerosas personas creen que ambos conceptos se refieren a un oficio idéntico. Pese a que coinciden en el objetivo, el de expresar un mensaje en un idioma diferente al original, no se trata de términos intercambiables. Descubre las cinco diferencias más notables entre estas profesiones.

Descarga Gratis ebook  Soluciones Multilingües para empresas

Desde la oralidad hasta la inmediatez

Toma nota de las diferencias:

    1. El medio de reproducción

Como imaginas, la diferencia más patente entre ambos conceptos reside en el modo de ejecución de sus funciones. Los traductores transfieren lo que leen en el texto original a un soporte escrito. Por su parte, los intérpretes no trabajan con documentos; escuchan las palabras del interlocutor y las transmiten a la lengua requerida oralmente. Además, estos últimos deben también prestar atención al lenguaje no verbal del orador. Es decir, a sus gestos o a su tono.

    2. El lugar de trabajo

El traductor desempeña su tarea en soledad. Normalmente, sumergido en la comodidad que le ofrece su hogar y frente al ordenador. Mientras, el intérprete pone en marcha su tarea en conferencias, webinarios o en ruedas de prensa, por poner tres ejemplos. Es decir, uno cumple con su cometido de manera telemática, y el otro de forma presencial. Esta circunstancia permite una ventaja al segundo sobre el primero: conocer la reacción del público en directo sobre su labor.

    3. El tiempo para la reflexión

La traducción se efectúa con más margen de tiempo. El responsable puede reposar sus ideas, darle vueltas a un concepto y pulir su trabajo hasta que llegue el momento de la entrega. Por su parte, el intérprete debe permanecer en interacción constante con la otra persona, sin tiempo para realizar ningún tipo de consulta. Además, la labor de este último precisa una memoria privilegiada en tiempo real. En definitiva, debe manejar el estrés y la tensión, consiguiendo que lo complejo parezca fácil.

Los detalles y los instrumentos de trabajo

Pero las diferencias son más profundas:

    4. La precisión

A los traductores se les exige exactitud y escrupulosidad. Por eso, deben poseer un conocimiento profundo no solo de la gramática o de los significados, sino de la cultura del país en el que se habla el idioma correspondiente. Únicamente de esta forma podrán entregar una traducción detallada y con un sentido que se ajuste al texto de partida. Como sabes, el intérprete goza de cierta libertad, pues su cometido no es trasladar al público cada palabra. Lo que prima es la comprensión general del discurso.

    5. Las herramientas

Ordenador, diccionarios, manuales, libros de textos, glosarios de términos facilitados por el cliente, programas informáticos... El traductor emplea instrumentos de apoyo como estos para perfeccionar los resultados. Mientras, la tecnología que usa el intérprete es completamente diferente. En este caso, se hace necesario un equipo de sonido con sus respectivos cascos, altavoces y micrófono.

¿Aún te siguen pareciendo iguales?

Como ves, traducción e interpretación no son sinónimos. Cada disciplina requiere habilidades distintas; destrezas que pueden invitar a un estudioso de los idiomas a decantarse por una profesión o por otra.

 

Soluciones-branding

About the Author: Linguaserve

Linguaserve

¡Suscríbase aquí!

Publicaciones recientes

Síguenos en redes sociales