Selfie, spoiler, bluetooth, startup, youtuber, bullying, spam, vapear… Actualmente el lenguaje está lleno de nuevas palabras derivadas del avance de las nuevas tecnologías. Se denominan neologismos y vienen de un término derivado del griego en el que “neo” significa nuevo y “logo” es “palabra”.

Según la Real Academia Española, este concepto se define como “un vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua”. Por tanto, los neologismos también se utilizan tanto en términos provenientes de otros idiomas como para dar respuesta a usos socioculturales que se universalizan.

No cabe duda de que los idiomas, los canales de comunicación y los mensajes cambian y evolucionan acorde a las épocas. Y actualmente se rigen por la era de Internet y la transformación digital que aún vivimos… Es más, la aparición de nuevas palabras va muy ligada al progreso científico.

Sin embargo, a menudo surgen dudas sobre cómo escribir estos términos y eso genera una gran disparidad de opiniones sobre si deben traducirse o no los neologismos…

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Cómo hacer frente a los neologismos a la hora de traducir contenidos

 

En este sentido, te mostramos todo lo que debes saber acerca de este tema y cómo abordan los traductores profesionales este tipo de términos a la hora de pasar unos contenidos determinados de un idioma a otro según la estrategia que ellos mismos decidan:

1. Evitar las modificaciones

Algunos ámbitos como el científico, el tecnológico, el de los negocios o el de la comunicación y el marketing están transfiriendo extranjerismos hasta tal punto que su uso también acaba asentándose en otros idiomas. Así ocurre en el caso del castellano, que aunque es muy rico en su variedad incorpora nuevos términos provenientes, especialmente, del mundo digital. Y en estos casos, las empresas de traducción optan por respetar estos conceptos y no realizar en ellos ninguna modificación más allá de ponerlos en cursiva.

2. Citar el neologismo

Nunca está de más dejar el neologismo tal cual y explicarlo a continuación. No obstante, es necesario tener en cuenta que esta estrategia podría perjudicar tanto la fluidez como el ritmo de la traducción.

3. Buscar un equivalente cultural

No hay que olvidar la recomendación de la RAE, la cual asegura que conviene usar la traducción en español si es que esta existe y está aceptada. En este sentido, se puede optar por un término similar al original y que tenga el mismo sentido. Se trata de una estrategia que cuenta con su neologismo propio: translation label.

4. Optar por el calco

Por otra parte, cabe destacar que en algunos casos concretos se puede traducir el neologismo de forma literal. Por poner algunos ejemplos inglés-español podemos citar email (correo electrónico), webinar (seminario web), core business (negocio principal) o pen drive (memoria USB o lápiz de memoria).

Como veis, no existe una regla ni un manual de estilo en lo que a la traducción de neologismos se refiere y cualquiera de estas estrategias resulta válida. Eso sí, no hay que obviar la evolución del lenguaje y se debe estar al tanto de la actualización del banco de palabras de la RAE y de los términos que se van incorporando de forma espontánea al vocabulario de calle.

Si todavía tienes dudas o no sabes por dónde empezar a traducir tu negocio siempre puedes contratar metodologías, herramientas y profesionales de Internacionalización, Localización y Traducción (GILT). ¿A qué esperas para informarte de los distintos servicios que te ofrecen las empresas profesionales de traducción?

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By Linguaserve | January 21st, 2019 | branding | 0 Comments

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