Entrevista a Almudena Ballester Carrillo, especialista en Traducción Automática

El desarrollo tecnológico ha logrado que la Traducción Automática (TA) haya dado un tremendo salto cualitativo. Este aumento de calidad, sumado a la reducción de costes fruto de la automatización, hace que muchas empresas se planteen echar mano de esta modalidad de traducción.

Nuestra experta en TA, Almudena Ballester Carrillo, nos cuenta más a fondo los beneficios de utilizar esta técnica:

¿Qué es la Traducción Automática Profesional?


La traducción automática profesional no utiliza una sola tecnología o herramienta para producir traducciones automáticas fiables, sino que se busca la mejor opción dependiendo de las necesidades del cliente, los idiomas implicados y los campos de actividad. En este sentido, implica realizar un análisis integral de las peticiones de traducción y contar con un amplio conocimiento de los sistemas y herramientas disponibles.

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Por otro lado, ninguna traducción automática se deja en su estado “tal cual” según sale de la máquina, sino que se somete a posedición y control por parte de traductores profesionales y gestores especializados en la aplicación de estas técnicas.

¿Qué tipos de TA existen en el mercado?


 En la actualidad son básicamente tres:

  • Los sistemas basados en reglas (RBMT), o de primera generación
  • Los sistemas basados en entrenamiento estadístico (SMT)
  • Los sistemas basados en redes neuronales (NMT)

Se podrían considerar también los sistemas híbridos, es decir, aquellos que combinan dos de las aproximaciones anteriores. Por ejemplo, los motores neuronales que utilizan un conjunto de reglas para afinar los resultados en determinados idiomas.

¿Cuáles son las principales diferencias?


Los sistemas de reglas, en sus diferentes versiones, se basan en el análisis lingüístico. Las distintas capas formales y gramaticales de cada idioma son codificadas en forma de reglas y léxicos. El resultado tiende a ser literal, pero funcionan bien entre lenguas de la misma familia (por ejemplo, español y catalán).

Los sistemas estadísticos aprovechan el auge de recursos disponibles en varios idiomas: los llamados corpus bilingües o paralelos. Funcionan extrayendo información a partir de miles de ejemplos, normalmente basados en frase, y por medio de algoritmos determinan la traducción más probable estadísticamente. Son apropiados cuando el universo textual es restringido y el léxico especializado, puesto que obtienen gran acierto con la terminología.

Los sistemas neuronales representan el último avance en TA. Utilizan inteligencia artificial (machine learning) para deducir relaciones entre palabras, basándose, al igual que los anteriores, en cientos de miles de textos bilingües, con la diferencia de que son capaces de inferir traducciones aunque no existan en el corpus de entrenamiento. Suelen producir resultados más naturales.

En Linguaserve empleamos todas ellas, con especial foco en los motores estadísticos y neuronales especializados – es decir, entrenados con materiales acotados y revisados, para garantizar una mayor precisión y adaptación al estilo y lenguaje del cliente.

¿Cómo se aplica la traducción automática?

Los textos que llegan para ser traducidos pasan en primer lugar por una memoria de traducción, para aprovechar las traducciones guardadas y revisadas. Todo el contenido que no se encuentra en la memoria en un porcentaje alto es enviada al motor de traducción automática previamente seleccionado. Además, se emplean listas de palabras no traducibles y glosarios específicos para afinar el resultado de la máquina. Este encargo así traducido se traslada a los traductores especializados, que corrigen los posibles fallos de la máquina, como por ejemplo el orden de una frase en el idioma destino o el léxico, para que refleje el estilo deseado por el cliente. Por último, los gestores controlan que no se haya quedado ninguna frase sin revisar y efectúan controles automáticos para llegar a un resultado óptimo.

¿Requiere intervención humana?

Sí. La traducción automática profesional necesita posedición humana en la mayoría de los casos, lo cual además es una garantía de que el texto traducido será fiel reflejo del origen. Sin embargo, eso no quiere decir que el proceso se ralentice o sea menos eficiente: al contrario, la traducción automática, bien hecha, ahorra un considerable esfuerzo al traductor y también economiza recursos. A menudo, la intervención humana es ligera y consiste en un control automatizado de palabras clave, por ejemplo. En otros casos implica una mayor profundidad de corrección, pero, en cualquier caso, utilizar traducción automática controlada siempre va a hacer posible asumir mayores volúmenes y reducir los tiempos de espera, lo que se traduce en un aumento claro de la productividad general y de la calidad de los textos.

¿Qué tipo de textos son susceptibles de esta técnica?


La traducción automática ha avanzado tanto, que sería mejor hacer la lista de los tipos de texto que no se adaptan bien para ser traducidos por máquina. En general, no es recomendable utilizar TA para textos que impliquen alto contenido creativo: juegos de palabras, lenguaje metafórico y en general, si el texto se aleja de la semántica común o tiene una estructura compleja. Por tanto, no es adecuada (de momento) para la literatura, los eslóganes publicitarios o el lenguaje oral. En cambio, es ideal para los ámbitos divulgativos y técnicos. Lo importante, en todo caso, es evaluar bien el texto de partida antes de decidir si se pasa por un sistema de traducción automática y elegir bien este.

 

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